lunes, 12 de noviembre de 2018

Fragmentos de terror... DEMONIO EN EL HIGADO


Hay ciertos males que están fuera de lógica de la medicina...

DEMONIO EN EL HÍGADO 



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Siempre he sido una rigurosa científica desde que tengo uso de razón, en la escuela mis dieces se vertieron sobre las asignaturas de biología, física y química. Si bien no estudié nada de eso, si me enfoqué en la medicina y acabé con grados y menciones honoríficos. Mis prácticas profesionales fueron tan perfectas que en el hospital donde las realicé, no dudó en contratarme en cuanto obtuve mi cedula profesional. Desde entonces me he desempeñado como médico general y en tan solo un par de años he sido considerada como la mejor doctora de esta institución. La verdad no me ha extrañado pues mi esfuerzo y dedicación me llevaron a ello, incluso mis colegas que son doctores veteranos con años en este sitio, han visto bien mi nombramiento a pesar de mi corta edad.

  En mi andar diario he tenido que ver casos de gente muy enferma o muy mal herida. Nuestra área de urgencias es un verdadero reality show capaz de hacer desmayar a cualquier persona susceptible. Tanta gente que ha llegado acuchillada, baleada, quemada o hasta mutilada, es duro de ver y creer. A pesar de que yo tengo mis consultas en el área de citas programadas, con frecuencia me piden mi apoyo para cubrir algún turno del área de urgencias. 





lunes, 29 de octubre de 2018

Fragmentos de terror... EL TEJECAL



Una leyenda del día de muertos...


EL TEJECAL


Tres hombres cubiertos de unos gruesos gabanes disfrutaban de un caliente café de olla, con sus sombreros de paja alcazaban a cubrir hasta la mitad de sus heladas orejas y usaban de vez en vez un pañuelo para limpiarse el agua que les escurría de la nariz por el frío de noviembre. Estaban sentados sobre unas sillas de madera en un pequeño parque enfrente de sus casas, en un pueblo llamado el Tejecal, en Oaxaca. Era un dos de noviembre donde se acostumbraba a recordar a los santos difuntos con una gran ofrenda que era montada por todos los hombres y jovenzuelos sobre la entrada de la única capilla de la cual disponían. Todas las frutas y platillos eran puestos por las familias —que juntas no ascendían a más de cuarenta—. Ya por las tardes oraban y recordaban tristemente a los que partieron. Durante las noches todos se retiraban a sus casas y se resguardaban bien en sus hogares, dejando todas las calles solitarias pues existía la creencia de que la muerte rondaba ese día buscando incautos a los que llevarse. La excepción eran aquellos tres hombres que disfrutaban una amena charla sobre leyendas y espantos. 





lunes, 8 de octubre de 2018

Fragmentos de terror... LOS LENTES



Hay dones que hay que aprovecharlos y saberlos usar, o ...




LOS LENTES


I

La primera vez que Daniel necesitó lentes fue a los seis años, desde ese momento y por recomendación del oftalmólogo, los usaba todo el día. Conforme pasaron los años fuera que su visión se le corrigiera, cada vez requería mayor graduación; hasta que a los veintiún años tenía ya unas gafas de fondo de botella. La única solución posible era una operación que le corrigiera sus miopía y astigmatismo. Como sus padres no le pudieron costear sus estudios, dejó su licenciatura trunca y ahora que trabajaba, pensaba juntar dinero para operarse sus ojos. Tenía tal apego a sus anteojos que en cuanto despertaba era lo primero que se ponía, los usaba todo el día y hasta para ducharse, pues no veía bien a más de 20 centímetros de distancia.
  La misma inseguridad con la que había crecido desde su primer par de anteojos, lo hicieron ser un chico tímido y de baja autoestima, nunca había tenido novia y solo había visto en su vida pasar lindas chicas con las que le hubiera encantado salir, pero rara vez había intentado esas proezas de acortejarlas, pues nadie quería andar con un “cuatro ojos”. La última decepción amorosa fue con una compañera de trabajo llamada Tifany, era muy delgada, de cabello chino y coloradas mejillas. Daniel intentó acercarse más a ella e invitarla un café, pero ella fue sincera y le dijo que no le gustaba como se veía con esos lentes, que usara lentes de contacto y quizá saldrían. Aquello fue devastador para el pobre de Daniel, que triste y melancólico veía pasar sus días aburridos y grises a través de sus fondos de botella.





lunes, 17 de septiembre de 2018

Fragmentos de terror... MIS MUJERCITAS


¿Qué hombre no quisiera a una asiática, a una rubia y a una morena para él solito?





Mis mujercitas 

— ¿De este vestido tiene talla extra? —le dije a la empleada y regresó con un vestido muy ancho. No le había especificado que me refería a talla extra de busto y no de cintura. Le iba a hacer la simulación con mis manos pero capaz que no lo tomaba muy bien, así que solo le especifiqué en voz baja—: Me refería a que tiene mucho busto mi pareja.

  La empleada me miró incrédula como si no mereciera yo a una pechugona; está bien que estoy feo pero no era pa tanto.

  — ¿Sabe que talla es? —me preguntó.

  Le miré discreto sus bubis, también estaba dotada la lady pero no tanto como mis mujercitas.

  — Tiene más que usted —le dije directo y esperé una cachetada de su parte, pero la empleada solo se sonrojó y me dijo que enseguida me traía otro. Se tardó un poco más y regresó con un vestido más chico que el extra. Le di una revisada y supuse que este si le quedaría.





lunes, 3 de septiembre de 2018

Fragmentos de Terror... EL MENSAJERO


Los paquetes deben de ser entregados a tiempo...





EL MENSAJERO 



Uriel llevaba trabajando medio año en la empresa de mensajería. Era Ingeniero en Electrónica y había estado trabajando en radio bases durante mucho tiempo para una importante empresa, le iba muy bien y a pesar de que se hizo de sus ahorros, los problemas empezaron cuando una transnacional compró su empresa y en los reajustes, lo despidieron. De ahí todo vino de mal a peor, pues más de medio año estuvo buscando trabajo en su ramo, pero no encontró nada pues todos querían jóvenes, y en los que cubría el perfil, los sueldos eran demasiado bajos. Optó entonces por ampliar sus horizontes y al ver acabados sus ahorros (entre gastos y útiles escolares de sus dos hijos), terminó por quedarse en ese empleo de mensajero. El sueldo era mucho más bajo que lo que ganaba antes, y era una joda pues tenía que andar todo el día en la moto entregando paquetes por toda la ciudad, pero podía aspirar a crecer dentro de la empresa.

  Llegó al número 33, era un edificio gris y bastante viejo, ubicado en la colonia Roma, parecía haber sido dañado con los últimos grandes temblores. Tenía que entregar un paquete al piso 7. Tocó el timbre para que el visitante le abriera, pero no se veía a nadie en la recepción, tocó de nuevo. Un inquilino bajó por las escaleras y salió del edificio, tenía la cara pálida y enfermiza, casi se veía como aliviado de salir de ahí. 



lunes, 6 de agosto de 2018

Fragmentos de terror... EL TRAFICANTE

Negocios son negocios...




EL TRAFICANTE

No hay bisne más lucrativo que deje tanta plata y que incluso antes de conseguir la mercancía ya tengas a los clientes dispuestos a pagar lo que sea por la mercancía. Lo que sea. Eso sí, para estar aquí tienes que ser un auténtico hijo de puta sin sentimientos ni debilidades. Los persignados dirán que somos unos asesinos que descuartizamos gente, pero si lo vemos a fondo en realidad hasta el méndigo cielo nos merecemos; pues por cada muertito que nos echamos (en la mayoría menores), salvamos por lo menos tres vidas. No suena tan mal el uno por lo otro, y a pesar de que a mí me vale un cacahuate eso, me sirve para endurecer el corazón de mis trabajadores endebles.

  Algunos de nuestros clientes aun teniendo la necesidad del órgano para salvar a algún familiar, lo piensan por aquello de la maldita ética. A esos también los termino convenciendo con el argumento de que: “Es tu familiar o ese puto extraño. ¿A cuál prefieres? ¿O prefieres esperar cinco años a que el IMSS se lo consiga?” Eso es lo suficiente para convencerlos y terminan soltando la pasta y enriqueciéndome. 



lunes, 16 de julio de 2018

Fragmentos de terror... EL GRAN NEGOCIO



Hay objetos que les podemos sacar mucho dinero, claro hay que venderlos en el momento mas adecuado.


EL GRAN NEGOCIO


Era un objeto extraordinario, se le conocía como el espejo Mi-yo, se lo había comprado a un pepenador ingenuo por solo quinientos pesos. Y apenas el día de hoy tenía ya tres interesados en él: El primero era un viejo coleccionista de antigüedades y antiguo cliente, me ofreció $15,000 por él. El segundo era un extranjero curioso que venía de paso, me daba unos mil dólares, algo así como dieciocho mil pesos. El tercer y mejor de ellos, fue un millonario excéntrico que me ofreció el doble de la mejor propuesta, es decir 36 mil pesotes para mi bolsillo. A todos les pedí su teléfono y les dije que a más tardar mañana les daría una respuesta.

  Con el tiempo he aprendido que cuando se trae un gran objeto, no se debe de vender al primer postor pues siempre llegan más ofertas y mejores. Solo era cosa de paciencia y ambición. Igual con el tiempo aprendí cuando una oferta era casi definitiva, y la de aquel millonario iba a ser la mejor, por lo que estaba decidido a hablarle para cerrar el trato antes de que se arrepintiera.

  El timbre sonó, vi a un hombre delgado y de gabardina. Faltaban diez minutos solo para que cerrara, pero las bajas ventas de este año no me podían permitirme el lujo de rechazar una posible venta. Aguantaría mis ganas de hablarle al millonario y embolsarme treinta mil. Apreté un botón y la puerta se abrió. El hombre entró y se quitó su gabardina colgándola en mi perchero, afuera llovía a cantaros.